TELESCOPIO ESPACIAL HUBBLE

TELESCOPIO ESPACIAL HUBBLE

Pocos objetos han revolucionado tanto el conocimiento y la comprensión que tenemos los seres humanos de nuestro Universo. Y es que el Telescopio Espacial Hubble ha sido uno de los proyectos que, sin duda, más han contribuido al descubrimiento espacial y desarrollo tecnológico de toda la Historia de la Humanidad. Gran parte del conocimiento científico que los astrónomos disponen del espacio interestelar se debe al Telescopio Hubble. Casi me atrevo a afirmar que 2009 es el Año Internacional de la Astronomía porque el Hubble ha permitido que todas las personas (especialistas en Astronomía o no) descubramos la belleza de nuestro Universo.

Aunque sus comienzos fueron un auténtico desastre.

Fue lanzado el 24 de Abril de 1990. Mañana hará ya 19 años, en los que ha sido capaz de realizar 880.000 observaciones de 29.000 objetos celestes. En este tiempo, el telescopio ha dado más de 100.000 vueltas alrededor de nuestro planeta y produjo 39 terabytes de datos. Cada mes, el observatorio orbital genera más de 80 gigabytes de datos. Los astrónomos que usaron Hubble publicaron más de 7.500 reportes científicos, lo que lo convierte en el instrumento científico más productivo. El año pasado, se publicaron cerca de 700 artículos de prensa sobre los datos de este archifamoso telescopio espacial.

Y todo ello a pesar de que sus comienzos fueron desastrosos.

El telescopio espacial Hubble ha sido uno de los proyectos más caros que ha creado la Humanidad. Tiene una masa en torno a 11 toneladas, de forma cilíndrica con una longitud de 13,2 m y un diámetro máximo de 4,2 m. El coste del telescopio ascendió (en 1990) a casi 2000 millones de dólares. Fue desarrollado en un marco de cooperación entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), y en el que participaron más de 60 países (entre ellos España) aportando recursos humanos y por supuesto, económicos. Está localizado en los bordes exteriores de la atmósfera, en órbita circular alrededor de la Tierra a 593 km sobre el nivel del mar, con un periodo orbital entre 96 y 97 min.

Pero sus comienzos … fueron desastrosos.

El día 24 de Abril de 1990 toda la comunidad científica estaba nerviosa e impaciente por el lanzamiento del transbordador que llevaba a su órbita al «Hubble». Era la culminación de más de 15 años de trabajos. En las horas siguientes al lanzamiento el telescopio se colocó en su posición, extendió sus «alas» para captar energía solar, se orientó y tomó las primeras fotografías. Todo perfecto, salvo que las fotografías estaban borrosas y no se veían bien. Tras repasar, comprobar, volver a repasar y volver a comprobar el funcionamiento del telescopio se descubrió que tenía un fallo en el diseño del espejo principal: su curvatura no era la correcta, de modo que el telescopio se había fabricado con un error similar al que tienen algunas personas en sus ojos: el telescopio era miope.

El hecho produjo una convulsión en el mundo científico, y entre los astrónomos en particular. Uno de los objetos más caros creados por el ser humano, y tenía errores de diseño insalvables. Me imagino a todos los países que habían aportado dinero (y mucho dinero) pidiendo explicaciones y/o compensaciones a la NASA (es decir, al gobierno de USA). Unos días después del lanzamiento el presidente de la NASA fue destituido de su cargo, y ya se trabajaba en como solucionar tan fatal error.

El espejito que se construyó mal era el espejo principal, un reflector de 2,4m de diámetro. Debía tener cierta curvatura, pero durante la fase de diseño en papel, los ingenieros cambiaron por error un signo «+» por un signo «-«, y por esas casualidades de la vida, ningún ingeniero/físico/matemático se dio cuenta del fallo (y seguro que se hicieron cientos de comprobaciones). El espejo se fabricó en Canadá, donde la empresa responsable tardó ¡5 años! en pulirlo debido a la elevadísima precisión que requería el trabajo.

Tras descubrirse el fiasco la NASA y la ESA se pusieron a trabajar para corregir la miopía. La única solución viable era la misma que se usa en personas miopes: unas gafas. Parece broma, pero no lo es. Se diseñó una lente que colocada delante del espejo cambiase la dirección de los rayos de luz y eliminara la miopía del telescopio. Y esta vez no hubo errores de cálculos matemáticos. Se pulió la nueva lente durante otros cuantos años, y en 1997 se realizó una misión espacial para incorporar la lente al telescopio. Todo un éxito.

Ya que una misión espacial tiene un coste elevadísimo, los diseñadores del telescopio aprovecharon el viaje (y los 7 años que tuvieron para trabajar desde el lanzamiento) y modificaron varias de las cámaras del Hubble, y le incorporaron algunas nuevas, haciendo el telescopio mucho más potente de lo que inicialmente fue diseñado. Desde entonces el telescopio ha recibido 5 visitas de mantenimiento, la última en el año 2006, que han alargado la vida del Hubble y han multiplicado su potencia de visión. En Mayo de 2009, es decir, muy pronto, recibirá la última visita de mantenimiento, donde se repararán las averías normales de funcionamiento (más una avería grave que tiene en una de sus principales cámaras), cambio de algunas baterías y se añadirán nuevas y mejores cámaras. El Hubble morirá en algún momento entre 2010 y 2015. La fecha exacta del fin del Hubble es incierta, ya que depende de la vida de los giróscopos, baterías y el frenado atmosférico. Como se decía antiguamente: «El Rey ha muerto; ¡viva el Rey!». Desde hace varios años se trabaja en el sustituto del Hubble, que se llamará «James Webb», y que será lanzado en el año 2013. Apuesto a que no tendrá fallos.

Historia muy curiosa la de este telescopio.

Para conmemorar los 19 años de éxito del Telescopio espacial Hubble, el observatorio ha fotografiado un peculiar sistema de galaxias conocido como Arp 194. Este grupo interactivo contiene varias galaxias junto con una «fuente cósmica» de estrellas, gas y polvo que se extiende 100 mil años luz.

A lo largo de su vida Hubble ha tomado docenas de exóticas fotografías de galaxias interactuando y creando rarísimas formas y estructuras. El trío de galaxias Arp 194 es, en este sentido, un caso notable. Podemos ver en estas estructuras una forma de signo final de interrogación(«?»), a un genio surgiendo de una lámpara de Aladino, una fuente de agua y hasta un par de ojos de búho en las galaxias superiores. La imaginación es libre.

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