Movilidad a Jerzyowo, Polonia – Día 2

Movilidad a Jerzyowo, Polonia – Día 2

11 de mayo de 2023

Martes, 9 de mayo, Día de Europa. En el segundo día de nuestra movilidad a Jerzykowo hemos visitado una ciudad maravillosa: Toruń. Es esta una ciudad situada en el norte de Polonia a orillas del río Vístula conocida por ser la cuna de Nicolás Copérnico y por sus hermosos edificios medievales y renacentistas.

El día comenzó muy temprano. A las siete menos cuarto de la mañana estábamos en la puerta de nuestro centro polaco para montar en el autobús que nos llevaría a Toruń. Tras un viaje de unas dos horas llegamos a la orilla del Vístula, donde embarcamos para ver desde el río las antiguas murallas de la ciudad y algunos de sus monumentos.

Tras volver a la orilla nos encaminamos al centro de la ciudad. La primera parada fue junto a la Torre Inclinada de Toruń (sí, la de Pisa no es la única). Nuestra guía nos contó la leyenda de su origen (una historia de amor prohibido entre un caballero teutón y una joven) y la realidad (el terreno arcilloso en su base). Curiosa es la costumbre de medir la rectitud de tu moralidad pegando el cuerpo a la torre, extendiendo los brazos e intentando no despegar la espalda de la pared durante cinco segundos. Me temo que la moralidad de todos los que lo intentamos salió mal parada.

A continuación visitamos el precioso edificio que fue la casa donde se crió Nicolás Copérnico. Es una bella construcción gótica, de ladrillo rojo (típicamente polaco) con elaboradas decoraciones y la parte superior en forma de escalera. Y continuamos nuestra visita dirigiéndonos a la catedral, con su famoso reloj y que acoge la campana más grande de Polonia (la “Tuba Dei” o “trompeta de Dios”). Desde allí fuimos a la plaza del antiguo ayuntamiento, con su escultura de Copérnico y la escultura de un burro que se usaba como medio de tortura para ofensas menores (tenía un borde afilado sobre su lomo; a los maleantes les obligaban a montar sobre el lomo del burro durante un día entero). Entramos también dentro del antiguo ayuntamiento, vimos la escultura que hace referencia a la leyenda del violinista que libró a Toruń de una plaga de ranas (dicen que tocando una de las ranas se regresa a Toruń y todos lo hicimos) y conocimos el origen de la elaboración del delicioso pan de jengibre. Nuestra última visita antes de la comida fue al castillo de los caballeros teutones.

Tras una necesitada y reparadora comida en un restaurante cercano disfrutamos de un poco de tiempo libre para hacer compras y volvimos al autobús para dirigirnos al Centro Astronómico de Toruń, en Piwnice, a unos 15 kilómetros de la ciudad. Allí nuestro guía nos mostró las representaciones a escala del sistema solar, lo que nos ayudó a visualizar las distancias reales entre los elementos del mismo (la instalación ocupa unos 600 metros; para que comprendiéramos a qué distancia del sol está la siguiente estrella – Alfa Centauri – sería necesario ir desde ese punto de Polonia a las Islas Canarias). Pero lo más especial fue la visita a los tres telescopios que allí se albergan: uno de principios del siglo XX, cedido por la Universidad de Harvard; un telescopio óptico con cámara (el guía nos mostró cómo se abría el techo para su uso) y un impresionante radiotelescopio de 32 metros de diámetro.

Cuando empezaba a atardecer comenzamos nuestro camino de vuelta, cansados, sí, pero muy satisfechos por la visita. Indiscutiblemente, Toruń es una ciudad que nos ha encantado conocer.

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